jueves, 7 de junio de 2018

Casal de Verano 2018





Puertas abiertas 2018/2019




Escuelita Cipì ❤️
Espacio de crianza respetuosa para 7 peques desde los 9 meses hasta los 3 años

PUERTAS ABIERTAS:
Sábado 23 de junio a las 12h

Confirmar asistencia!
espaciocipi@gmail.com

lunes, 15 de enero de 2018

Cinco Razones para Dejar de Decir “¡Muy Bien!”

Por Alfie Kohn

NOTA: Una versión abreviada de este artículo fue publicada en la revista Parents en mayo de 2000 con el título “Hooked on Praise" (“Enganchados a los Elogios”). Para una visión más detallada de los temas discutidos aquí, por favor refiérase a los libros Punished by Rewards y Unconditional Parenting.




Salga a un sitio de juegos, visite una escuela o aparézcase en la fiesta de cumpleaños de un niño, y hay una frase que de seguro va a escuchar: “¡Muy bien!”. Incluso los bebés pequeños son elogiados por juntar sus manos (“Bonito aplauso!).  A algunos de nosotros se nos escapan estos juicios sobre nuestros niños al punto de que casi se convierte en un tic verbal.
Muchos libros y artículos advierten en contra de recurrir al castigo, desde pegar hasta el aislamiento forzado (“tiempo fuera”). Ocasionalmente alguien incluso nos pedirá que reconsideremos la práctica de sobornar a los niños con stickers o comida.  Pero usted tendrá que buscar arduamente para encontrar una palabra que desaliente lo que es eufemísticamente llamado refuerzo positivo.
Para que no haya ningún malentendido, el punto aquí no es cuestionar la importancia de apoyar e incentivar a los niños, la necesidad de amarlos y abrazarlos y ayudarlos a sentirse bien con ellos mismos. Los elogios, sin embargo, son una historia completamente diferente.  Aquí explico por qué.


domingo, 7 de enero de 2018

Infanzia, la edad sagrada

La protección de la infancia es un tema de ciudadanía, es decir, de preservación de la humanidad de nuestra especie.
Evânia Reichert

"Todas las personas sobre la Tierra están en condiciones de aprender que hay otros caminos además de la educación autoritaria. Creo que la humanidad sería más pacífica si no obligáramos a los niños a realizar determinadas tareas sino que los incorporáramos a las decisiones y los dejáramos crecer prioritariamente con decisiones propias. Una cierta disciplina es necesaria y eso es posible en la medida en que la prohibición viene acompañada de explicaciones sencillas".

Reich, 2006: 107.




Para la mamás y los papás que a veces nos piden consejos sobre lecturas útiles a nuestro crecimiento como madres y padres entregados a la tarea de ser buenos cuidadores (o suficientemente buenos, como explicaba Donald Winnicot, pediatra y psicoanalista infantil - ¡para una definición más realista y menos idealizada! -, cuando se refería al cuidador capaz de ponerse en el lugar del bebé, de brindarle amor y cuidados y de atender a sus necesidades físicas y emocionales, en la medida en que lo sostiene en sus brazos como en su mente).
Aquí un "assaggio" de un libro precioso para madres, padres, abuelos, maestras, educadores, ciudadanos entregados en la educación de nuestros niños y niñas.
Para ayudarnos a entender lo que llevamos en nuestra mochila (nuestra experiencia, nuestra infancia, nuestro camino a veces difícil y contradictorio hacía la madurez) y como influye en nuestra manera de ser madres y padres; como reconocer y entonces evitar de repetir patrones que no nos ayudaron a ser adultos equilibrados.
Para ayudarnos a confiar en nuestros niños y niñas, en su capacidad de autoregularse, y en nosotras mismas, en nuestro instinto, en nuestra sabiduría.
Para no delegar la educación de nuestros peques, para salirnos de consejos, manuales o recetas generalmente superficiales y generalizadas.


¡Os lo aconsejo de todo corazón!



lunes, 1 de enero de 2018

Vuestros hijos no son vuestros hijos



“Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Ellos son los hijos y las hijas de la Vida que trata de llenarse a si misma 
Ellos vienen a través de vosotros pero no de vosotros. 
Y aunque ellos están con vosotros no os pertenecen.

Les podéis dar vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. 
Vosotros sois los arcos con los que vuestros hijos, como flechas vivientes son lanzados a la Vida. 


Porque ellos tienen sus propios pensamientos. 
Podéis dar habitáculo a sus cuerpos pero no a sus almas, 
Pues sus almas habitan en la casa del mañana, la cual no ser puede visitar, ni tan siquiera en los sueños. 
Podéis anhelar ser como ellos, pero no luchéis para hacerlos como sois vosotros. 
Porque la vida no marcha hacia atrás y no se mueve con el ayer.

El Gran Arquero ve la diana en el camino del infinito, y la dobla con su poder y sus flechas pueden ir rápidas y lejos. 
Haced que la forma en que dobléis el arco en vuestra manos sea para alegría. El también, además a amar la flecha que vuela, ama el arco que es estable..”


Khalil Gibran
El profeta